Los corsarios de la carretera y su plus de productividad de 200 euros

Compruebo con sincera satisfacción que el artículo firmado por un servidor, Una multa de Tráfico me abrió los ojos: hay que salvar a los bancos, no ha pasado desapercibido y ha tenido cierta repercusión en foros estrechamente vinculados con la Benemérita como Guardianes del asfalto y El faro verde. Digo con satisfacción porque en el fondo uno escribe para ser leído y mi principal objetivo, como casi siempre, no era otro que denunciar una situación injusta, más allá de los 50 euros de una multa o los meramente anecdóticos y ornamentales 50 céntimos de una ridícula tasa de Correos.

Sin embargo, me ha causado cierta tristeza leer algunos de los comentarios vertidos en esos foros por algunos miembros de la Guardia Civil. Sí, estoy un poco triste porque vislumbro que la mayoría de ellos se han quedado en lo superficial y achacan mis palabras a una simple pataleta, un disgusto efímero y fútil que me llevó a llamarles “bandoleros”. Nada más lejos de la realidad. No tengo edad para rabietas, sino más bien para investigar y denunciar con argumentos sólidos ciertas situaciones que considero injustas.

Cuando escribí “bandoleros”, no una vez sino varias, lo hice con todas las letras y con toda la intención. Muchas veces me equivoco, pero suelo medir bastante bien mis palabras (más las escritas que las habladas) y, efectivamente, utilicé el término bandolero para que no pasara desapercibido y porque definía bastante bien la situación. No obstante, la finalidad de mi elección no era ofender a los guardias civiles de Tráfico, sino llamar su atención para que algún día se rebelen contra quienes les manipulan y dejen de comportarse como meros recaudadores. Incluso pensé en utilizar la palabra “corsario”, preciosa donde las haya, en lugar de “bandolero”, pero no terminaba de encajarme, ya que las patentes de corso estaban más asociadas a la mar que a la tierra firme y a los caminos, que es donde realmente está llevándose a cabo la recaudación indiscriminada y a todas luces abusiva.

Como decía, he leído con cierta melancolía la opinión de la mayoría de los agentes en los foros mencionados, porque creo que esa mayoría no ha entendido el leif motiv de mi artículo. Y no se lo reprocho. Yo también estaría enfadado si fuera guardia civil y me llamaran “bandolero”, y muy probablemente reaccionaría de similar guisa hacia quien ha osado decir esa palabra en mi contra y en contra del Cuerpo. Sobre todo, me ha llamado la atención un comentario muy gracioso de un agente que responde al nick de Labrador y se expresa literalmente del siguiente modo: “Menuda chorrada. Lo mejor es dejarlo que vaya como quiera, entonces el bandolero iría él solito y con un arma activada con gasolina sobre un chasis apoyado en cuatro ruedas. Si los tontos volaran estaría siempre nublado”, lo que indica claramente que no ha leído el artículo y que vive inmerso en su particular y eterna borrasca. Miedo me da encontrármelo por esos asfaltos.

Otro comentario sin desperdicio es el de un tal INOSACA, extraño pseudónimo, que utiliza todos sus recursos para hacer de menos al que esto escribe y que refleja perfectamente su talante: “Nada, Nada!!  Venga muchachos a este tipo de comentarios, realizados por gente cobarde, que se ampara en el anonimato, ni puto caso. Pues ya veis lo machote que es pobre zagalico, nos llama bandoleros y no se que mas, pero cuando el Agente le daba su copia le contestaba con otras palabrabas para dirigirse hacia el. Hay señor señor!! estos zagalicos con rabietas de patio colegio, donde vamos a llegar ….. Ja Ja Ja!!!”

Sin embargo, debo confesar que no todo es tristeza, porque creo que no todas mis palabras han caído en saco roto. Entre esa barahúnda de comentarios contrarios me ha parecido adivinar que hay dos agentes (supongo que lo son) en esos foros que sí han comprendido la esencia de lo que un servidor quería expresar. En El faro verde, es un usuario llamado Konica quien abre el tema con un enlace al artículo con la siguiente frase: “Aquí os dejo una queja de un ciudadano hacia la Guardia Civil de Tráfico MUY INTERESANTE” y añade: “Más noticias que este señor expone para argumentar su razón en este enlace de El Ideal Gallego titulado: “La Guardia Civil expedienta a quince agentes de Perillo por no lograr la cuota de 28 multas al mes“.

Por otra parte, desmarcándose claramente de la actitud de sus compañeros, que como digo simplemente achacan mi artículo a una pataleta y se preguntan qué infracción cometí, un forero llamado Francisko Javier dice literalmente: “La infraccion por la cuantia será de radar y aunque el tío sea un despota y se le reconoce el derecho al pataleo esta gente del radar camuflao es un atraco a mano armada, ya lo estan poniendo para que salte a 68 en intersecciones de 60 todo para levantar la estadisticas que los jefes de destacamentos y subsector, “Que si no NO COBRAN el suculento sobrecito” esto se sale de Madre, que asco de RAI, asi estan los ciudadanos que echan humo de lo quemado que estan”.

Y aquí llegamos al quid de la cuestión. En la noticia publicada por El Ideal Gallego se relata, entre otras perlas, cómo Manuel Mato, secretario general de la Unión de Guardias Civiles (UniónGC), tuvo que afrontar en solitario las preguntas de la prensa porque a sus compañeros de Perillo (La Coruña) les habían amenazado con expedientarles si comparecían. Mato puso en evidencia que la Agrupación Civil de Tráfico de Perillo es la única de toda España en donde se ha abierto un expediente de preaviso a nada menos que 15 agentes, advirtiéndoles de su obligación de cumplir con su cuota de multas: 28 sanciones al mes. Según El Ideal Gallego, los documentos de preaviso fueron firmados por el capitán jefe del subsector, Juan José Rodríguez, “al objeto de exhortarle a mejorar su rendimiento individual”. Y lo más grave de todo: si los guardias no cumplen con la cuota establecida, se arriesgan a la retirada de su plus de productividad, lo que significa la pérdida de 200 euros al mes. Según Mato, “muchos de ellos se están negando a hacerlo, porque consideran que se está usando a la Guardia Civil para recaudar dinero, y no para servir al público en la carretera, que es para lo que está”.

Poco más me queda por decir, tan sólo pedir encarecidamente a la DGT que se digne a indicar en el reverso de las denuncias la tasa de 50 céntimos que en estos momentos está cobrando Correos, ya que lo considero un agravio muy molesto para quien acude a una de sus oficinas a pagar una multa. Pueden seguir pensando que soy un déspota y que tuve una pataleta de patio colegio, pero les prometo que a partir de ahora ya no voy a sentir más tristeza por su mero papel recaudatorio y, como siempre, pagaré las sanciones que ustedes me impongan. Allá su conciencia y sus 28 multas obligadas de cuota.

Eso sí, me gustaría recordarles algo: a la Guardia Civil le ha costado muchos años desprenderse de la mala fama que les daba el capote, el tricornio acharolado y sus partidas de tute con el médico, el cacique y el cura del pueblo. Sin duda, la Benemérita se ha ganado con sangre, sudor y lágrimas el favor y el respeto de la mayoría de los ciudadanos que, no lo olviden nunca, son quienes les sostienen y tienen todo el derecho a quejarse. Y les pido, por favor, que hagan lo correcto para que podamos llamarles con orgullo guardianes del asfalto y no corsarios de la carretera.

Más información sobre este tema:

Doble condena a la Guardia Civil por sancionar a agentes por multar poco
Los guardias civiles denuncian el uso recaudatorio de los radares móviles
UniónGC denuncia que los agentes de tráfico que no ponen un mínimo de multas pierden 200 euros

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Un pensamiento en “Los corsarios de la carretera y su plus de productividad de 200 euros

  1. Lo de las intersecciones a 60 es totalmente cierto.

    Yo mismo el otro día a la entrada de un centro de trabajo y justo debajo de un cartel de 60 estaba el rádar de los civiles.

    Lo gracioso es que ese tramo está considerado autovía y la intersección está a unos 500 mtos por lo que la gente va a la velocidad a la que va.

    Si eso no es afán recaudatorio no se lo que es.

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